Monday, June 15, 2009

Invictus

Este poema me lo encontré en la contraportada de un libro de mi abuelito que se llamaba " la noche quedo atrás", era una edición de esas de la editorial argentina Clarín.
A mi me encantaba como olían las paginas de esos libros viejos. Me imaginaba los lugares donde lo acompañaron, las montañas, las selvas y los llanos de Antioquia. Me lo imaginaba leyendo a la luz de una vela después de un día largo de abrir monte, mirar ganado, o lo que fuera que el hacia en esas correrías. Del libro me acuerdo algo, pero el poema se me grabo y fue el primero que me aprendí en ingles. Gracias Abuelo por dejarme libros, poemas, chistes y la sensación de tu barba de las 5 de la tarde en mi mejilla de muchacho.
Este poema bien podría haber sido escrito por vos.


Invictus

    OUT of the night that covers me,
    Black as the Pit from pole to pole,
    I thank whatever gods may be
    For my unconquerable soul.

    In the fell clutch of circumstance
    I have not winced nor cried aloud,
    Under the bludgeonings of chance
    My head is bloody, but unbowed.

    Beyond this place of wrath and tears
    Looms but the horror of the shade,
    And yet the menace of the years
    Finds, and shall find me, unafraid.

    It matters not how strait the gate,
    How charged with punishments the scroll,
    I am the master of my fate:
    I am the captain of my soul.

    William Ernest Henley

Thursday, June 4, 2009

dedicatorias

Me gusta leer las dedicatorias en los libros. Sobre todo cuando no las entiendo. Me gusta saber que hay frases en esos libros que tanta gente lee y solo están dirigidas a una persona, y que esta persona en algún tiempo y en algún lugar leerá esas palabras y sabrá que fueron escritas solo para ella. Y solo esa persona sentirá un calorcito por dentro mirándola y la entenderá. O un vacío en el estomago. Quien sabe.

Wednesday, June 3, 2009

El nombre del blog

Antes de que alguien se me adelante y diga que soy un ladrón de nombres, pues lo admito sin pena alguna: lo de Zopilote Melancólico me lo robe descaradamente de un libro de Roberto Bolaño. Me imagino que a el ya no le importarán las pendejadas de los que nos quedamos por estos rumbos.